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miércoles, 29 de octubre de 2014

Las tiendas de discos: oasis melómanos para caminantes del desierto. Shiva Music (Tarragona)

En este mundo de prisas, MP3's y productos de usar y tirar hay aún sitio, por difícil que parezca, para unos pequeños y auténticos oasis melómanos en los que saciar la sed del caminante del desierto: las tiendas de discos. Sé que el sector más joven de los lectores quizá no lleguéis a entender porqué otros valoramos tanto estas tiendas, ya que habéis nacido bajo el amparo (o yugo) de las grandes superfícies que venden, entre otros diez millones de cosas, novedades musicales y ofertas de desde 2,99; pero lo que quizá no sabéis es que hubo un tiempo en que la música, bien fuera en cassette, vinilo o CD, se compraba en tiendas especializadas en música. Aún recuerdo que, cuando de pequeño mis padres nos llevaban a mí y a mis hermanos a pasear por Salou, me encantaba subir las escaleras de la Bluesman, una tienda de música que había al principio del paseo con un característico letrero de neón; yo no tenía poder adquisitivo ni para comprarme una cinta, pero me podía tirar todo el día mirando sus expositores. Por suerte, como decía al principio, aún hay sitio para las tiendas de discos.

Shiva Music Golosinas Musicales, en Tarragona
Este achaque nostálgico me ha venido pensando en una de las tiendas más guapas en las que he estado y que, por suerte, está aquí en Tarragona: Shiva Music Golosinas Musicales. Ayer por la tarde volví con la intención de comprar unas fundas de plástico para unos LP's que estoy limpiando rescatados de un húmedo sótano pero, ¡ay!, la carne es débil, y acabé ampliando mi colección de material de Creedence Clearwater Revival con el Bayou Country... y echándole el ojo a unos cuantos más. Esa es la magia de estas tiendas: aunque vayas buscando algo concreto, siempre (o casi siempre) volverás con las manos más llenas de lo que esperabas, ya que no hay nada como la sensación de triunfo y satisfacción que uno experimenta al encontrar esas golosinas pasando discos con los dedos de tus manos. Y eso, amigos, tan solo es posible mientras gente como el Shiva siga resistiendo al paso de los años tras los mostradores de sus locales. A cuidarles toca.

Impresionante la decoración de la tienda, ¿eh? Psicodelia pura

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